Mi vida, mi historia.
Si la línea de mi vida se dirigiera a la puerta de tu casa, de tu vida y de tus sueños. Probablemente todas las tormentas de las que me he secado, todas las tardes que he pasado minuto tras minuto planeando una nueva forma de hacerte sonreír, talvez solo así todo eso habrá valido la pena.
Mientras que estoy acostada en la soledad de mi cama, abro los ojos abruptamente. Mirando el techo muevo los ojos rápidamente de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Si supieras las cosas que me has hecho pensar, las cosas que me has hecho sentir. Si supieras la persona en la que me has convertido, intentando cambiarte el mundo, deseando mejorar en todo momento.
Si los sentimentalismos son olvidados para siempre, te contare de nuevo mi historia. Te hablare de cómo la humanidad ha despreciado un corazón sincero, como este corazón se ha alejado de las personas, les ha temido y les ha llorado secretamente. Día tras día ha recorrido distancias gigantescas solo para terminar en el mismo lugar en el que comenzó, tratando de entender el funcionamiento de la vida.
Mi vida, mi historia. Siempre me pertenecerán y difícilmente lo compartiré con alguien. Ahora tengo mejores palabras que decir, mirándote desde lejos todo esto se hace cada vez mas difícil. Mis palabras se están convirtiendo en torbellinos de sentimientos. Tiene que haber algo mejor que decir, tiene que haber mejores días que disfrutar.
Mirando todos los lugares a mi alrededor las luces explotan y las vidas se entrecruzan una vez mas, dejando un capitulo nuevo que escribir. Tomare nuevas palabras y las pondré dentro muy dentro de esta maquina de sentimientos. Después ya que tenga todo terminado me acercare nuevamente a ti y te lo leeré muy detalladamente, sin prisas ni distracciones. Te mirare a los ojos y te contare mi historia esperando que puedas comprenderme, esperando que con eso ya no tengas dudas de quien soy y de lo que eres para mi.